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La Tate trata de hacer un hueco al flamenco en el Alto Aragón

La bailaora Inma Puicercús imparte seminarios para sensibilizar a los oscenses

Está convencida de que el flamenco puede hacerse un hueco en el Alto Aragón, y eso es lo que le ha llevado a impartir a lo largo de los últimos meses diversos cursos para "sensibilizar sobre este arte" que, a su juicio, en un gran desconocido aún para la mayoría. La bailaora altoaragonesa Inma Puicercús, "La Tate", impartió el último de estos seminarios el pasado mes de mayo, un "curso intensivo" en el que cerca de veinte mujeres se acercaron a las raíces de un baile que, en ocasiones, puede entenderse "como los grandes secretos que te van dando".

"A mí me ha costado mucho formarme, he tenido que salir fuera, y me gusta poder compartir esto con la gente", explicó a este periódico Puicercús, quien confía en poder dar continuidad a estos cursos respondiendo así a las expectativas que ha creado en gran parte de sus alumnas. "Muchas de las que empezaron en iniciación luego se han apuntado otra vez para hacer el nivel medio", apunta la bailaora, que trata de presentar clases dinámicas y divertidas en las que además del "sentimiento" que exige el flamenco, se trabajan cuestiones mucho más físicas como son "la conciencia corporal o el calentamiento del cuerpo".

"Es la primera parte de la clase, y tiene que ver también con la concentración y con la conciencia del movimiento. Muchas veces, cuando le dices a la gente que mueva la cintura, lo que mueve muchas veces es la cadera. Les suele costar mucho conectar con las distintas partes de su cuerpo y con la respiración", algo fundamental para poder bailar el flamenco en todo su esplendor. "Una vez que hemos visto esto -continúa Puicercús-, nos metemos con lo que son los estiramientos y los marcajes de brazos", un trabajo que se realiza ya al ritmo de la música y con el se empieza a trabajar "la memoria corporal". Las alumnas afrontan en este punto una de las principales dificultades, porque "no sólo tienen que ver dónde van los brazos en el flamenco, sino que tienen que ir metiendo las muñecas, la cadera, luego la cabeza, y no despistarse con la música".

"La Tate" intenta hacer más fácil este camino introduciendo a sus alumnas en algunas cuestiones básicas del flamenco. "Les explico que este baile nació del cante, y que luego se incorporó la guitarra y más tarde el baile y el cajón". Intenta hacerles entender que "se bailan las letras, el cante", y que existen "casi ochenta palos diferentes, que los palos son los estilos del flamenco y que se dividen según sus ritmos, su procedencia geográfica, su componente cultural y su componente emocional".

"No es lo mismo una bulería, una seguidilla o una soleá, que a lo mejor habla de la muerte de una madre, que bailar por alegrías, que tienen letras de fiesta mucho más ligeras", añade Puicercús, consciente de las dificultades que implica para sus alumnas hacer suyas todas explicaciones en la semana escasa que duran los cursos. Y es que, además de estas cuestiones, la bailaora también aborda "las palmas" o el "taconeao", elementos fundamentales para el flamenco, un arte que considera "de todos y universal", al alcance de todo aquel que "tenga capacidad de sentir".

"El flamenco es un arte muy potente para movilizar y encauzar las emociones", asegura esta bailaora, que suma a su currículum el título de psicóloga, que invita a todos a conocer este baile.