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Huracán Jondo

"La Tate y la joven escena de Barcelona inauguran la Primavera Flamenca en Huesca"
 HUESCA.- Una vez más, el público llenó el Centro Cultural del Matadero en el arranque de la Primavera Flamenca, uno de los ciclos más exitosos de los organizados por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Huesca.

Tras unas breves palabras de Luis Escudero, responsable en Huesca de la Peña Bajañí, colaboradora de este ciclo desde sus inicios, la encargada de subir el telón fue la bailaora oscense La Tate, nombre artístico de Inma Puicercús, que en los últimos años se ha labrado una importante carrera con proyección internacional incluida, gracias a su colaboración con Rafael Amargo en el espectáculo que éste montó en Moscú.

La velada comenzó, como no podía ser de otra forma, con un austero martinete interpretado con jondura por el cantaor Juaneke. Pronto se incorporó la guitarra de Oliver Haldón y, casi sin tregua, salió La Tate al escenario, con pose firme y llena de gracia y chispa. Su baile, en el que se entrecruzan los guiños añejos y los ecos modernos, mostró su arrojo y su honda flamencura ante un público que no dejó de jalearle y echarle piropos. El resto de los componentes del cuadro Barcelona Flamenca arropó también a La Tate en su evolución por el escenario. No hay que olvidar que Inma reparte su tiempo entre Huesca y Barcelona y que posee una muy buena co¬nexión con la escena flamenca de la Ciudad Condal.

Y sin dejar margen para un descanso, le llegó el turno al colectivo Barcelona Flamenca, que reúne a algunas de las promesas con mayor proyección en el panorama catalán. Fue muy interesante el diálogo que mantuvieron a lo largo de la noche los guitarristas Oliver Haldón y Tuto Fernández, trenzando sus instrumentos de forma acertada.También Juaneke tuvo momentos de gran inspiración, quizá con poco rajo, pero con una incuestionable capacidad melódica.

Pero fueron Genara Cortés y Jesús Carmona los que cortaron realmente el bacalao. No es de extrañar que Genara se haya convertido en la musa actual del productor Javier Limón y sea la cantante que elige Joaquín Cortés para sus giras. Por bulerías, alegrías o soleares demostró poseer un torrente de voz. Es toda una fuerza de la naturaleza, ver¬aderamente arrebatadora. Será difícil de olvidar el momento en que, sin micro, a pelo, se echó p'alante y cantó por bulerías, bailando además con genio y bravura.

Y otro gran momento fue cuando, sin recurrir a la manida fusión, entrecruzó de forma natural el quejío gitano con el groove negro, echándole al flamenco un pellizco de soul y gospel. Se llevó los mayores aplausos de la velada, junto con los que le correspondieron al extraordinario bailaor Jesús Carmona, que ha trabajado con Antonio Canales y El Güito y que en la actualidad es primer bailarín del Ballet Nacional de España. Carmona se metió al maravillado público en el bolsillo desde el primer momento. En términos taurinos, salió a embestir, como un toro bravo, como un viento huracanado, y demostró genio y figura en sus caracolillos, sus movimientos cir¬culares y su impresionante energía, alternando fuerza viril y gran sutileza. Es fácil predecir que tiene un gran futuro por delante.

El público, entusiasmado, acabó puesto en pie, aplaudiendo con ganas un espectáculo tan apasionado co¬mo equilibrado en su estructura. Todo un huracán jondo, que sirvió para inaugurar la Primavera Flamenca con un excelente nivel de calidad.